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Northern Ireland

Between 1994 and 1995 I documented the children of Belfast witnessing their playful escapades on the streets. Their daily routines unfolded against a backdrop of unease and strife. The troubles were still going on but they were very soon about to end. Engrossed in their games, toy guns in hand they enacted war scenarios, unaware of the patrolling British soldiers or their surrounding hardships. Yet, amidst this setting, their innocence shone bright. Their imaginative play transcending the realities that enveloped them, their laughter echoed with joy. They navigated their world with resilience, an obliviousness that shielded their hopeful spirits. Through these moments I aimed to capture the resilience and unyielding spirit of childhood, a poignant narrative of how, amidst adversity, the human spirit finds solace in innocence and play.

Entre 1994 y 1995 documenté a los niños de Belfast presenciando sus divertidas escapadas en las calles. Sus rutinas diarias se desarrollaron en un contexto de inquietud y conflicto. Los problemas continuaban pero pronto estaban a punto de terminar. Absortos en sus juegos, con armas de juguete en mano, representaron escenarios de guerra, sin darse cuenta de los soldados británicos que patrullaban ni de las dificultades que los rodeaban. Sin embargo, en medio de este escenario, su inocencia brilló. Su juego imaginativo trascendía las realidades que los envolvían, sus risas resonaban de alegría. Navegaron por su mundo con resiliencia, un olvido que protegió sus espíritus esperanzados. A través de estos momentos intenté capturar la resiliencia y el espíritu inquebrantable de la infancia, una narrativa conmovedora de cómo, en medio de la adversidad, el espíritu humano encuentra consuelo en la inocencia y el juego.